¡Viajar solo no es de 'losers'!
Muchos de los que han emprendido un viaje por su cuenta opinan que ha sido una de las mejores experiencias de su vida

BarcelonaElisabet Tañá (56 años) hacía quince días que viajaba sola por la región de Calama, en Chile, cuando vio una aglomeración de gente que entraba en un polideportivo. Intuyó que se estaba a punto de celebrar una gran fiesta y, curiosa, se aproximó para informarse. El destino hizo que se encontrara con el equipo organizador, que no sólo la invitó a entrar sino que también le pidió que participara como parte del jurado internacional. Se trataba de una gran cita anual, el concurso Mister Adán Verano Calameño, en el que participan todos los estudiantes de la zona y que incluye subcategorías como la de Miss Hilo Dental, en la que se escoge el mejor tanga, y Mister Hoja de Parra, en la que los participantes muestran sus mejores atributos físicos. Los que ganan reciben dinero para poder seguir los estudios. "De repente me encontré encima del escenario delante de una aglomeración de gente, me enfocaron y, entre grandes aplausos, me presentaron como jurado internacional", recuerda Tana. "Son cosas que sólo te pasan si viajas sola. Porque estás más abierta a conocer a gente diversa y a vivir nuevas experiencias". Además de Tañá, son muchas las personas que opinan que viajar en solitario abre muchas puertas.
Saborear la libertad
Noemí Osorio (34 años) viajó sola por primera vez el verano pasado, a Tailandia. Decidió marcharse sola porque no encontraba a nadie que la pudiera acompañar. Después de dudarlo mucho, las ganas de viajar ganaron al miedo y, finalmente, se embarcó en la que sería una de las mejores experiencias de su vida. "Pensaba que viajar sin acompañante era algo muy extraño, sobre todo porque no podría compartir las experiencias del viaje con nadie", explica Osorio. Pero enseguida se dio cuenta de que el hecho de estar sola le permitía conocer a muchas personas nuevas con las que vivir experiencias y disfrutar de la aventura. Otro de sus miedos era ir sola por el mundo siendo una mujer. Pero este miedo también lo superó: no le supuso ningún problema a lo largo del viaje.
Al contrario de lo que se había imaginado, para Osorio esta experiencia -que recomienda vivir al menos una vez en la vida- fue muy positiva y la ayudó a conectar con una parte de ella que desconocía. "Descubres nuevas facetas personales y en muchos momentos te sientes orgullosa de ti misma. Sientes que eres capaz de todo", explica Osorio. Por otra parte, también le gustó el hecho de estar unos días dedicándose única y exclusivamente a ella misma. "Te das cuenta de que no pasa nada si no hay nadie más con quien compartir las experiencias, que compartiéndolas contigo ya tienes suficiente", comenta.
La sensación de libertad es una de las cosas que más valoran las personas que emprenden un viaje sin acompañante. Además de Osorio, también es el caso de Lluís Sans (32 años), que recorrió durante una semana el canal del Mediodía, en Francia, sin más compañía que su bicicleta y su tienda de acampada. "Me gusta ir a mi aire, y eso es difícil cuando viajas con amigos o con otra gente", dice Sans.
Momentos difíciles
Aunque viajar solo tiene muchas ventajas, también tiene algún inconveniente que hay que saber gestionar. Una de las cosas que pueden resultar más duras a la hora de viajar en solitario es el hecho de tener que comer sin compañía casi cada día. Precisamente, durante su viaje a Chile, Elisabet Tañá concibió una técnica para enfrentarse a estos momentos. "Me comía el plato principal en un restaurante, el postre en otro y el café en otro. Así terminaba conociendo a muchas personas diferentes y no se me hacían tan largas las comidas", explica. Para Osorio, el hecho de comer sola no fue ningún problema. "Me centraba en el placer de probar los alimentos y disfrutar del momento", explica.
En cambio, sí que se sintió incómoda en otras situaciones, como un día que fue a dar un paseo en barca. "Estaba lleno de parejas y familias y tenía la sensación de que era la única persona que viajaba sola -comenta-. Pero lo compensaron muchos momentos agradables del viaje". De hecho, la experiencia fue tan positiva para ella que este verano repetirá: esta vez viajará por Indonesia.
Como conclusión, Tañá comenta que "viajar solo no se tiene que hacer forzándose, porque entonces puede que no salga bien". En cambio, anima a todos aquellos a quienes les apetezca hacerlo a superar los miedos y embarcarse en esta aventura. "Probablemente vivirán una de sus mejores experiencias", augura.
Lista de ventajas e inconvenientes de viajar solo
A FAVOR
Tú decides
¿Te gusta viajar con camisas hawaianas o llevar sombreros excéntricos? No hay problema. Tú decides qué quieres hacer en cada momento y, lo más importante, cómo lo quieres hacer.
Haces nuevos amigos
La complicidad entre los viajeros que se mueven en solitario es inevitable. Y, además, cuando viajes solo es más fácil acercarte a las personas autóctonas.
Superas los miedos
Te das cuenta de que eres capaz de gestionar muchas más situaciones de las que pensabas. Todo un desafío a tus miedos e inseguridades. Te superas.
EN CONTRA
Es más caro
Las habitaciones individuales son más caras que las dobles, y no es lo mismo viajar tres personas en un taxi que una.
Duermes con un ojo abierto
Si eres de los que viajan en albergues y habitaciones compartidas, es probable que acabes desarrollando esta técnica animal a la hora de dormir.
Las fotos son de poca calidad
Deberás acostumbrarte a las fotos desenfocadas y a las cabezas cortadas, sobre todo cuando te canses de las selfies y le pidas a alguien que te haga una foto.
¿Las mujeres reciben más protección que los hombres?
Patricia Jiménez -que en 2014 dejó su trabajo para comenzar un viaje en solitario por todo el mundo- se ha encontrado con que las mujeres a menudo reciben más ayuda y protección que los hombres cuando viajan por su cuenta, lo que no siempre es positivo. Estos son algunos de los ejemplos que explica en su blog, Dejarlo todo e irse (www.dejarlotodoeirse.com).
Las mujeres se ayudan entre ellas
"No hay ninguna mujer que me haya negado ayuda", dice Jiménez. Desde China hasta Guinea Ecuatorial, el espíritu de compañerismo se activa cuando una mujer en encuentra a otra viajando sola, sobre todo si es joven.
Se les ofrece más protección
Las mujeres suelen recibir más protección por parte de las personas locales. Jiménez explica que es porque no causan la sensación de amenaza que a menudo sí que provocan los hombres que viajan solos.
¿Discriminación positiva?
Siguiendo con el punto anterior, Jiménez confiesa que, sólo por el hecho de ser mujer, ha recibido muchas ayudas -como billetes de transporte gratuitos y rebajas en los precios de los productos de comida-. Un hecho que asegura que a sus compañeros viajeros no les suele ocurrir.